En los primeros días del año 2020, se escuchaban rumores de un nuevo virus letal que estaba surgiendo en Asia, las noticias informaban de muchas muertes de personas y sin poder hacer nada para detenerlo. En aquel momento esta noticia parecía tan lejana en alcanzar a otros países. Los medios de comunicación invadian los noticieros con alarmante información de todos los sucesos que este nuevo enemigo invisible estaba afectando en algunos países. A medida que pasaban los días, semanas y a los pocos meses, la expansión de este enemigo era cada vez más evidente. En el término del primer trimestre de este mismo año los países empezaron a cerrar fronteras, y dio el inicio de la cuarentena a nivel mundial, ya que el enemigo invisible se expandia sin poder hacer nada. Debido a que una de las consecuencias más triste era las muertes de miles de personas y lamentablemente iban en ascenso. El desconocimiento de cómo afrontar, las medidas a tomar, o que tratamiento las personas debían de seguir eran sin dudas las preguntas sin respuestas.
Retrocediendo en la historia hace más de 100 años atrás, entre 1918 – 1920 se vivió una pandemia considerada la “madre de las pandemias”. La Gripe Española causó la muerte de millones de personas alrededor del mundo, en esa época no existían antibióticos, los avances médicos y científicos eran limitados, así como también la información que se tenía era muy limitada. La vacuna de este virus se pudo lograr hasta después de dos décadas. Surgieron muchos cambios en la economía y la estructura de la vida de las personas. A poca fuerza de trabajo de hombres, las mujeres tuvieron que salir a trabajar ya que la Gripe Española mató a su mayoría hombres entre las edades de 20 a 40 años de edad. Aumentaron el salario mínimo a las mujeres y se abogó por el voto de la mujer en las elecciones, el cual era un derecho que las mujeres carecían.
Las crisis siempre vienen acompañadas de mucho estrés, ansiedad e incertidumbre. En el transcurso del año pasado y ya casi finalizando el año 2021, aún continúan las incertidumbres en muchas áreas. La pandemia vino a replantearnos la percepción que teníamos de la vida. Lo que antes veíamos efímero como dar un abrazo, o saludar con un beso en la mejilla ahora lo vemos como una necesidad, debido a que las recomendaciones sanitarias prohíben este tipo de actos ya que se puede contagiar de una persona a otra por este medio. Las máximas autoridades dieron el aviso internacional en cada país de entrar en una llamada “cuarentena”, aunque esta palabra se define por sí misma por 40 días sin poder salir o estar en abstinencia por algo. En algunos países llegó hacer más de 40 días, la cual se extiende por meses, donde las personas no podrían salir de sus casas, ni para comprar comida, o daban pocas horas para abarrotar de comida y productos esenciales para los hogares. El teletrabajo o trabajo a control remoto, las clases en línea en todas los grados académicos, surgieron como medidas preventivas para evitar más propagación del virus. Las personas ya no irían a su trabajo en su oficina, ni los niños o los estudiantes en general no asistierían a clases presenciales. En cambio estarían todo el día en sus casas con sus familiares, lidiando con el estrés de sus responsabilidades sumando el estrés externo de la pandemia.
La salud mental de muchas personas fueron afectadas a gran escala. La ansiedad, el insomnio, la depresión, el estrés fueron sumando como enemigos silencioso en los hogares de muchas personas alrededor del mundo. A esto sumado, el aumento de los índices de violencia domésticas y abusos de diversas índoles. El aumento de divorcios fue en ascenso también, ya que muchas parejas no convian tanto tiempo en un mismo lugar aun viviendo y compartiendo una vida juntos. Muchos matrimonios no pudieron sobrellevar las cargas financieras, el estrés de trabajar desde la casa y estar en sus hogares todo el tiempo, ayudar a sus hijos en las tareas de la escuela, y sobrellevar su estrés y ansiedad por no poder salir a jugar para drenar toda esa energía, más el bombardeo de información de cómo el virus tomaba ventaja en la vida de muchas personas alrededor del mundo.
Muchas personas manifestaban inconformidad porque no podían salir de sus casas y tenían que trabajar desde su propio domicilio, otras en cambio les decían que ya no podían trabajar porque la empresa cerraría por consecuencias de las bajas ventas, otras personas daban voces de quejas porque no podían salir a divertirse y se sentía estresadas, en cambio habían personas que no podían salir de una sala de hospital porque estaban al borde de la muerte, entubados y hubieran dado lo que sea por estar en casa aunque sea encerrados pero sano y con sus familiares. Muchas contradicciones en los pensamientos de las personas, que no veían más allá de sus propias necesidades sin estar apercibidas de tener una actitud de agradecimiento por mantener un trabajo aun cuando otras personas no lo tenían, por tener salud y estar rodeados de las personas que aman, y en cambio otras personas estaban en una cama de hospital sin poder recibir ninguna visita de un ser querido, y otros cuantos perdieron a sus familiares sin poder despedirse como ellos hubieran querido.
A nivel psicológico una de las partes más importantes a considerar en una crisis como ser en este caso una pandemia. Es tratar de mantener la actitud de agradecimiento de lo poco o mucho que poseemos y a quien tenemos en nuestras vida. El agradecimiento suele ser tan importante en la salud mental de las personas, ya que se focalizan en lo que tienen y no lo que les hace falta “es ver el vaso medio lleno y no medio vacío”. Llega a contribuir una salud mental óptima, donde la persona tiende a tener una actitud de bienestar plena por ver sólo las cosas que ha logrado tener y no solo hablando de cosas materiales sino de elementos más importantes como ser: la salud, un techo, tener comida, a los familiares sanos, un trabajo y más de un fin de cosas del porque agradecer.
Otro punto importante en mantener una estabilidad emocional y mental, es mantener las metas y enfocarse en metas a corto, mediano y largo plazo, la vida continúa y si solo nos enfocamos en la crisis del momento nunca veremos el horizonte. Las crisis no perduran para siempre, no se puede estacionar en una etapa de la vida. Se debe de fluir, enfocarse en los logros que queremos alcanzar darán como resultado mantenernos proactivos, ocupados mental y emocionalmente. Visualizar el futuro de una forma más positiva, te sentirás más motivado hacia el futuro.
Otro punto a considerar es, ayudar a tu cuerpo en mantener una dieta balanceada y tener una rutina de ejercicios, eso aumenta tus energías y tu estado de ánimo Te sentirás con mayor carga positiva. Implementar en tu dieta frutas, legumbres, mucha agua, carbohidratos y proteínas, dará como resultado el aumento de las reservas de tu organismos ayudándote a sentirse en mejores condiciones, ya que lo estarás reforzando a sentirse y a estar en mejores condiciones. Así mismo, las rutinas de ejercicios impulsan al cuerpo a eliminar todas las toxinas que se acumulan por el estrés y la mala alimentación. Esto favorecerá a tu cuerpo a sentirse en óptimas condiciones físicas tanto en el área mental, física y emocional.
Si has implementado las últimas recomendaciones anteriormente mencionadas y aun así no logras el equilibrio o la homeostasis que necesitas tanto emocional como mentalmente. Debes considerar la idea de expresar tus sentimientos, tus preocupaciones o tus miedos. La Psicología lo llama “Catarsis” es el desahogo emocional por medio de expresar lo que está agobiando. El hablar ayuda a drenar de manera positiva todo aquello que te oprime. Guardar emociones o pensamientos es una manera de llevar a tu cuerpo a que desencadene tarde o temprano, enfermedades mentales o física; llegando a somatizar a nivel físico lo que no puedes canalizar a nivel emocional o mental. Busca una persona de confianza en que puedas tener ese desahogo emocional o un profesional de la salud mental donde pueda buscar un apoyo y pueda ayudarte a alcanzar ese equilibrio emocional que necesitas.
Cada persona debe de buscar las mejores acciones para encontrar ese equilibrio emocional, físico y mental que se necesita para estar en óptimas condiciones. Ten en cuenta que somos seres tripartitos. Debemos cuidar mente, cuerpo y espíritu, y cada una de ellas debe prestar atención a sus necesidades básicas. Cuidarte es un acto de bondad para ti mismo.
