En cada época del año encontramos alguna festividad a celebrar. La cual esperamos para compartir y dar muestras de afecto a los seres que amamos. Cada fecha trae consigo su manera especial a agasajar. Podemos ver la Navidad como un tiempo de compartir con la familia y amigos. Una fecha importante que reúne a todos los seres queridos bajo un mismo techo. Un tiempo de paz, armonía, amor y de tradición, donde las reuniones se comparten y se prepara platillos típicos de acuerdo a esa temporada. Donde las madres y/o abuelas cocinan esos deliciosos manjares que solo en esa época del año se preparan. Llegando el día de Navidad se hacen todos los preparativos para la cena navideña. La cena esta lista y puesta en la cena, los invitados llegan con sus regalos y los colocan debajo del árbol de navidad, los niños corren por toda la casa, la alegría, la armonía, la esperanza y la fe es palpable en el ambiente. Llegando la media noche, se abren los regalos y los más emocionados son los pequeños de la casa. Al finalizar la noche, empiezan las conversaciones entre los adultos, el aroma a café o chocolate caliente invade la casa. Minutos más tarde, comienzan las despedidas, los amigos y nuestros familiares se retiran poco a poco, y así se va terminando la noche.
Cuando piensas en la navidad o cualquier festividad del año. Que emoción te invade? La alegría de compartir otro año en familia o te preocupa más en la lista d regalos que obsequiaras, los regalos que esperas recibir, o estas preocupada/o por el tipo de decoración que esperas hacer en tu casa. Que realmente te motiva estas fechas? Crees que es Consumismo o será tradición?. Qué papel psicológico hay detrás de todo esto?.
Haz notado que semanas antes que termina una festividad, ya en los anaqueles de los centros comerciales o en los medios de comunicación nos invaden con propagada de la siguiente celebración. Vemos en las tiendas o centros comerciales largas filas de personas comprando ya sea la decoración para sus hogares o comprando los regalos para sus seres queridos. Las tiendas colocan descuentos con mucha atracción como para no poder resistirse. No importa gastar tiempo en los centros comerciales para pagar por esos o ese regalo, ya sea para otras personas o para ti mismo. La emoción aumenta como aumenta las propagandas en todos los lugares que se visita, los medios de comunicación también hace su mejor esfuerzo invadiendo con grandes propagandas.
Es común ver las casas decoradas según la celebración que está por venir. Pero en realidad es una tradición regalar en estas fechas o el consumismo ha llegado a estar tan intrínseco en la vida de las personas y en sus mentes que se efectúa ya por inercia. Pondré un escenario muy común; el entusiasmo por la celebración está a flor de piel que la emoción domina cada ser, incluso hasta los bolsillos. Gastar no es un problema aun no contando con el dinero, muchas personas hasta empeñan o piden prestado y compran cosas que no necesita, ya sea para adornar casas, el área de trabajo e incluso hasta el auto. Aun contando con la decoración de años anteriores. El consumismo dice; eso está muy antiguo, o la moda de este año es de otro color, siempre habrá una excusa para seguir y seguir comprando.
Para el consumismo nunca será suficiente el tener “algo” o “lo necesario”, siempre será más y más. Es fácil llevarse por la emoción de la época, de las luces en las calles, de las canciones en la radio, de las celebraciones en los trabajos, en las escuelas, en las reuniones con los amigos, etc. Todo esto llega a crear una emoción, un sentimiento de felicidad, sentimientos de satisfacción “plena”, que muchas veces puede ser momentánea, ya que al final del mes, llegan los recibos de pagos de todas las compras realizadas. Pero realmente esto satisface tu vida, el consumismo más que la celebración y el compartir. No digo que este mal comprar, solo si se cuenta con el dinero o se planifica bien cada gasto. El aumentar las deudas solo por moda o por euforia eso en realidad no tiene sentido.
En Estados Unidos es muy común ver que después de las fechas festivas empiezan las devoluciones, las largas filas en las tiendas o en el área de devoluciones son interminables. Así como también, las ofertas de cambio de temporada, están a la orden del día. El consumismo se convierte en un círculo vicioso de nunca acabar. Las fiestas empiezan, las tiendas ponen descuentos, las personas gastan el dinero que no tienen para comprar cosas que no necesitan, se endeudan y después no pueden pagar, y así sucesivamente convirtiéndose en un círculo vicioso.
La economía es afectada directamente por el consumismo. Las deudas de las tarjetas de crédito aumentan inmensurablemente en épocas festivas, y esas deudas crecen como crecen los intereses. Es realmente una tradición que año tras año se regale algo en cada celebración. No es que sea malo obsequiar, sino que realmente es lo que deseamos o es producto del consumismo que atrapa a las personas. Las redes sociales, los medios de comunicación ayudan a aumentar ese deseo de comprar desmedidamente. Las “supuestas” ofertas que ofrecen los centros de compra, suelen ser muy tentadoras, pero son en realidad ofertas?.
Que sucede cuando las deudas y los intereses que aumentan, obviamente esa euforia ya no está presente cuando se detalla cada estado de financiero. Sé que el regalar a un ser querido no tiene precio y más aun cuando realmente regalamos con amor. Pero que ocurre cuando todo el año o todos los años la economía se afecta enormemente por este tipo de consumismo. No hay un sentido de dirección lógica en la vida. Hay maneras de cómo manejar esa pequeña parte de nuestro vivir. Hay maneras de prevenir el endeudamiento sin control, como por ejemplo: ahorrar desde meses antes, o buscar ofertas de productos que aun no está en temporada. Otra manera es comprar poco a poco los regalos dentro de las posibilidades financieras.
He puesto como punto de referencia la navidad o el fin de año como fechas festivas, pero no solo en esas fechas invaden con propaganda para consumir. Cuando el sistema anima a que se “debe” de regalar, provocando en las personas un sentimiento de incomodidad porque tal vez ellas carecen de recursos económicos para dar algún regalo. Es aquí donde el consumismo llega a convertirse en una “obligación” y no un deseo de proporcionar un pequeño obsequio a los seres queridos.
Podemos hacer algo diferente como propósito no solo de un año nuevo sino también como un estilo de vida. El propósito seria; sorprender a nuestros seres queridos en fechas no específicas, con regalos que tal vez no sean costosos pero si con un significado emocional grande. La connotación a esta sorpresa será más grande y con mayor significado que tal vez un regalo “esperado” en una fecha específica. El resultado será de mayor impacto emocional y quedara más marcado en sus vidas. Como lo mencione anteriormente, tal vez no sea un regalo costoso, o tal vez si, dependiendo las posibilidades económicas en esos momentos, pero las sorpresas de un día inesperado sorprende mas. Los anuncios publicitarios dan siempre mensajes subliminales de consumismo, es lógico porque ese es su trabajo que cada vez más personas consuman más. Pero es muy importante conocer que si vamos a comprar algo debemos de preguntarnos SI REALMENTE LO NECESITAMOS O LO QUEREMOS. A veces confundimos esa parte. Ser parte de una tradición es fundamental en una familia solo ten cuidado que esa tradición se convierta en apariencia hacia la sociedad de algo que no se podrá sostener o de algo que podrá afectar tu salud mental, emocional o financiera.
